El tiempo parece volver atrás cuando las puertas del colegio se vuelven a abrir para recibir a quienes alguna vez llenaron de vida sus pasillos. El pasado sábado 22 de agosto, la comunidad escolar vivió una jornada aniversario llena de reencuentros cargados de nostalgia, abrazos apretados y el latido compartido de varias generaciones que volvieron a su segundo hogar.
A las 10:00 de la mañana la comunidad entera se reunió en el templo de nuestro colegio para vivir la Eucaristía, celebración central de nuestra fe. Fue un momento de profunda gratitud por el camino recorrido, los valores compartidos y la huella indeleble que la institución ha dejado en cada uno de sus miembros. Una vez finalizada la Misa, nos reunimos en el casino del colegio para un compartir fraterno en el que cada generación se reunió para ponerse al día y conversar animadamente acerca de su etapa escolar.
Tras este distendido momento, nos dirigimos al Salón de Actos, donde se proyecto un emotivo video institucional, un recorrido visual lleno de fotografías del recuerdo y reseñas históricas que trajeron al presente los hitos más emblemáticos del colegio. El arte y el talento sobre el escenario continuaron deslumbrando de la mano del electivo de danza, integrado por estudiantes de cuarto medio y dirigido por la profesora Tania Flores, quienes regalaron al público dos impecables coreografías llenas de emotividad, gracia y entrega. De la mano del profesor Cristóbal Parra y el estudiante Agustín Oelckers, los presentes pudieron escuchar la clásica canción Can’t Help Falling In Love de Elvis Presley, creando un instante de pura magia musical que sacó aplausos cerrados a sus interpretes.
Finalmente, después de este acto las asistentes realizaron fotografías junto a las Hermanas de la Caridad Cristiana presentes en esta jornada y entre sus propias compañeras y compañeros, también disfrutaron de un recorrido libre por las instalaciones. Caminar nuevamente por los pasillos, volver a pisar las salas de clases, fotografiarse en los patios de la infancia y revivir mil anécdotas selló un aniversario inolvidable, dejando la hermosa certeza de que las puertas del colegio siempre permanecerán abiertas.
